

Continuando la investigación sobre los efectos del encordado progresivo, realizamos—en colaboración con Sergetti—una prueba dedicada al sistema “custom” Sergetti Stringing. Este método utiliza un patrón de tensiones diferenciadas cuerda por cuerda, calculado según el marco, el tipo de cuerda y la tensión de referencia deseada, con el objetivo de optimizar la respuesta global del cordaje.
La tensión de referencia para las cuerdas centrales vuelve a ser de 24 kg, pero el patrón Sergetti requiere una secuencia de tensiones estructurada y nada trivial: cada cuerda puede tener un valor específico que debe aplicarse con precisión durante todo el montaje. Esto incrementa la complejidad frente a un encordado estándar y exige habilidades técnicas avanzadas.
Según lo compartido por los diseñadores del sistema Sergetti Stringing, los beneficios esperados se centran en un sweetspot más amplio y una mayor tolerancia en golpes descentrados, con un efecto positivo en la precisión y en la calidad de ejecución cuando el impacto no es perfectamente centrado.
De acuerdo con las afirmaciones, la durabilidad del encordado y el mantenimiento de la tensión en el tiempo deberían ser superiores a los de una solución estándar. Gracias a un equilibrado más coherente con la geometría del cordaje, el método se describe como capaz de mejorar notablemente la retención de tensión, en algunos casos indicada como hasta 2,5 veces mayor.
Entre las ventajas principales se incluyen mayor confort, mejor tolerancia en juego y buen rendimiento en topspin, apoyado por un movimiento y retorno de cuerdas más eficiente. En cuanto a los límites, destacan la complejidad y el mayor tiempo de montaje, además de la posible tendencia a la igualación de tensiones tras algunas horas y una eventual reducción de la vida útil del encordado en usos muy intensos.
Un resultado especialmente relevante del método Sergetti es la uniformidad general del cordaje. La tensión efectiva medida en dinámico queda alineada con la tensión nominal de 24 kg, y las desviaciones de rigidez respecto al centro se mantienen contenidas, favoreciendo una respuesta más homogénea.
En conjunto, el incremento de confort y la ampliación perceptible del sweetspot son coherentes con los objetivos del sistema. Aunque no existe un estándar universal para cuantificar el sweetspot de forma unívoca, los resultados sitúan Sergetti Stringing como una opción avanzada para quienes buscan uniformidad, tolerancia y jugabilidad, a costa de una ejecución más exigente.