

El rango de máxima resiliencia representa el intervalo de tensión en el que la cuerda expresa al máximo sus características de respuesta elástica. En esta zona, el material trabaja en condiciones óptimas, garantizando el mejor equilibrio entre deformación y restitución de energía.
Cuando el objetivo es maximizar el rendimiento en términos de potencia, reactividad y elasticidad dinámica, es recomendable acercarse a este rango de referencia. La cuerda se percibe más viva, reactiva y eficiente en el impacto.
Por el contrario, si se desea aumentar el control y reducir la exuberancia de la cuerda, es necesario aumentar la tensión de forma proporcional al nivel de precisión buscado. La respuesta se vuelve más progresiva y controlable, a costa de parte de la potencia gratuita.
El parámetro denominado “salida de bola” corresponde a la resiliencia de pico, es decir, la capacidad de la cuerda para ofrecer una respuesta elástica rápida e intensa en el impacto con la pelota.
Desde un punto de vista sensorial, este valor indica si una cuerda proporciona una sensación de explosividad y salida de bola rápida, o si prioriza el contacto, la suavidad y un rendimiento progresivo. Es un indicador directo de cuán viva es una cuerda.
La resiliencia de pico se mide en relación con el tripa natural, considerada la referencia absoluta en elasticidad. Valores altos indican una elevada reactividad dinámica, típica de cuerdas potentes y vivas.
La resiliencia media mide el comportamiento elástico global de la cuerda durante todo el ciclo de carga y descarga, siempre en comparación con la tripa natural.
Valores altos identifican cuerdas con un comportamiento predominantemente elástico: más cómodas, más respetuosas con las articulaciones y generalmente más potentes. Valores bajos indican un comportamiento más plástico, asociado a cuerdas más rígidas orientadas al control, la estabilidad y el efecto.