«Más spin», «más potencia», «más control»: las etiquetas comerciales ayudan a orientarse, pero no cuentan toda la historia. Los datos de laboratorio permiten ir más allá de la promesa.
Las cuerdas pueden seguir intactas y haber perdido ya una parte importante de sus características. Por eso su vida útil no coincide necesariamente con el momento en que se rompen.