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El spin de una cuerda de tenis

El spin de una cuerda de tenis

En el debate sobre el spin en el tenis moderno, el papel de la cuerda suele simplificarse, cuando no directamente malinterpretarse. Perfiles agresivos, aristas marcadas y formas exóticas se presentan a menudo como la clave definitiva para generar rotación. En realidad, la capacidad de una cuerda para producir spin depende de factores mucho más profundos y puede reconducirse a dos grandes familias de comportamiento mecánico.

La primera familia incluye cuerdas rígidas y semirrígidas que generan spin principalmente a través del mecanismo de snap-back. En este caso, la rotación aplicada a la pelota no es tanto el resultado de un “agarre” directo, sino de la energía elástica acumulada y liberada rápidamente por el encordado.

Tres elementos son determinantes: el coeficiente de fricción estática y dinámica, que regula la capacidad de las cuerdas para deslizarse y volver a su posición; la rigidez a la deflexión, que influye en la velocidad y eficacia del retorno; y la reactividad, entendida como resiliencia máxima y rapidez de recuperación elástica.

Es la interacción de estos factores, y no la forma geométrica, lo que hace que una cuerda sea realmente eficaz en el snap-back.

La segunda familia está compuesta por cuerdas de rigidez intermedia, que trabajan según un principio distinto: el ball-pocketing. Aquí la cuerda no “salta”, sino que recibe la pelota. Una rigidez estática media o baja permite una deformación progresiva del filamento, que envuelve la pelota y crea un contacto más profundo y prolongado.

Golpe tras golpe, la cuerda sufre una plasticización progresiva, adaptándose a la pelota de forma similar a como un neumático de competición utiliza su agarre para adherirse al asfalto. El spin nace así de la capacidad de acompañar y guiar la pelota, no de la agresividad del retorno elástico.

En este punto es necesario desmontar uno de los mitos más extendidos. La forma y sección de la cuerda —pentagonal, hexagonal u octogonal— tienen una incidencia sorprendentemente baja en la generación real de spin. Aunque el coeficiente de fricción con la pelota pueda ser mayor, su contribución sigue siendo marginal frente a los parámetros mecánicos y dinámicos del material.

Las aristas, por sí solas, no generan rotación.

El spin no es un truco de marketing ni una cuestión estética. Es el resultado de un equilibrio complejo entre fricción, elasticidad, rigidez y comportamiento en el tiempo. Comprender estos principios permite elegir las cuerdas de forma consciente y acercarse a la verdadera ingeniería del juego.

  • By Gabriele Medri
  • lunes, 31 de marzo de 2025
  • Atributos de las cuerdas

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