

Cuando se habla del control de una cuerda de tenis, a menudo se hace referencia a una sensación muy clara para el jugador: la posibilidad de golpear con confianza, acelerar el swing y tener la certeza de que la pelota se mantenga dentro de la pista siguiendo la trayectoria deseada.
Detrás de esta percepción, sin embargo, existen mecanismos físicos bien definidos que merece la pena comprender, incluso sin entrar en fórmulas o pruebas de laboratorio.
Uno de los elementos que más influyen en el control es la rigidez de la cuerda. En términos simples, una cuerda más rígida se deforma menos al impactar con la pelota y ofrece una respuesta más seca y predecible.
De forma general:
Por eso, los jugadores que golpean fuerte con swings amplios suelen preferir cuerdas más rígidas: el encordado se mueve menos y el control aumenta.
El control no depende solo de la cuerda en sí, sino de cómo trabaja una vez montada en la raqueta. Aquí entra en juego la tensión de encordado, que determina la rigidez global del plano de cuerdas.
De manera intuitiva:
Al aumentar la tensión, la pelota se deforma más en el impacto y se disipa una mayor parte de la energía: el resultado es más control, pero menos potencia. Incluso variaciones pequeñas, como 1 kg más o menos, pueden afectar notablemente a la profundidad de los golpes.
Un aspecto a menudo pasado por alto es que las cuerdas no se comportan siempre de la misma manera. Con el paso de los impactos, el material pierde parte de su elasticidad inicial y se estabiliza.
Esta evolución provoca:
Muchos jugadores asocian esta fase de la vida de la cuerda con una mayor sensación de control, ya que el comportamiento se vuelve más predecible.
Es importante aclararlo: más rigidez no significa automáticamente más control para todos. El control real nace del equilibrio entre la cuerda, la tensión y el estilo de juego.
Una cuerda demasiado rígida o demasiado tensa puede resultar difícil de manejar, reducir el margen de error y aumentar la fatiga del brazo. Por el contrario, una cuerda ligeramente más elástica, bien combinada con la raqueta y la tensión, puede ofrecer un control más eficaz para muchos jugadores.
El control de una cuerda de tenis es el resultado de:
Comprender estos conceptos ayuda a elegir las cuerdas de forma más consciente y a transformar el control de una simple sensación en una verdadera herramienta de rendimiento.